Chipirones Rellenos en Su Tinta
El Susurro del Mar en un Plato Negro Azabache
Hay un momento, justo cuando levantas la tapa de la cazuela de barro, en el que el tiempo se detiene. Un vapor cargado de reminiscencias salinas y azafrán invade la cocina. Es un olor a puerto de pescadores al amanecer, a algas mojadas y a secretos marinos. Y en el centro, nadando en una salsa oscura como la noche de invierno, están ellos: los chipirones, pequeños, tiernos y rellenos hasta reventar de sabor. Este no es un plato cualquiera; es una declaración de amor al mar, un poco de teatro culinario que convierte una comida en una experiencia.

No es Magia Negra, es Maestría (y es Más Fácil de lo que Piensas)
La primera vez que ves este plato, impone. Esa salsa de un negro intenso y brillante parece cosa de brujería gastronómica. Pero te voy a contar un secreto: el proceso es terriblemente lógico y satisfactorio. Es un ciclo perfecto de sabor: se aprovecha todo del chipirón. Sus tentáculos se convierten en el relleno, su tinta en el alma de la salsa. No hay desperdicio, solo puro umami encerrado en una pequeña cápsula de mar. Es elegante sin ser pretencioso, sofisticado sin necesidad de veinte ingredientes imposibles.
Lo Que Necesitas Saquear de la Despensa
La belleza de los Chipirones Rellenos en Su Tinta reside en su simplicidad de medios para un resultado glorioso. Asegúrate de que los chipirones vengan con su saco de tinta; es la joya de la corona.
Los Protagonistas
Los chipirones (calamares pequeños): Unos 500g. Busca los más frescos que puedas, de cuerpo firme y olor a mar limpio.
Cebolla y ajo: La base aromática que todo lo sabe.
Tomate triturado: Un toque de acidez para cortar la riqueza de la tinta.
Caldo de pescado: Aquí está el truco. Usa un buen caldo casero o uno de calidad. Es el líquido que va a crear esa salsa sedosa, sustituyendo con honor a otros líquidos que no nombraremos.
Pan de molde (o miga de pan): Para dar cuerpo al picadillo del relleno.
Perejil: Un toque de frescura verde al final, imprescindible.
Sal, pimienta y aceite de oliva virgen extra: Los héroes anónimos.
Manos a la Obra: El Ritual de Creación
Ponte un delantal, que esto puede ponerse interesante (y un poco oscuro). La clave está en la organización.
Paso 1: El Arte de la Limpieza y el Relleno
Limpia los chipirones con delicadeza. Separa los cuerpos de las cabezas y tentáculos. Guarda esos cuerpos intactos; son nuestros pequeños recipientes. Pica finamente los tentáculos y las aletas. En una sartén, sofríe cebolla y ajo, añade el picadillo de tentáculos, la miga de pan humedecida y perejil. Salpimienta. Este será nuestro tesoro interior. Con paciencia, rellena cada cuerpo de chipirón sin llegar al colapso total. Sella la abertura con un palillo. Verás cómo ya toman forma de pequeños cojines regordetes.
Paso 2: La Alquimia de la Tinta
En la misma cazuela, sofríe más cebolla. Añade el tomate y deja que cocine hasta que pierda su acidez. Ahora llega el momento mágico. Disuelve con cuidado los sobres de tinta en un poco del caldo de pescado tibio, removiendo bien para que no queden grumos. Vierte este elixir negro en la cazuela junto con el resto del caldo. Debe quedar un líquido oscuro y homogéneo. Es el abismo sabroso donde nadarán nuestros chipirones.
Paso 3: El Baño de Sable
Coloca con cuidado los chipirones rellenos en la salsa. Tapa la cazuela y deja que cueza a fuego suave durante unos 30-40 minutos. La salsa se irá reduciendo, espesando y concentrando. Los chipirones quedarán tiernísimos. El aroma que impregna la cocina es, literalmente, indescriptible. Es mar, es tierra, es profundidad.
El Secreto en el Sobre: ¿Qué Demonios es la Tinta?
No, no es tinta de escribir. Es un mecanismo de defensa. Cuando el calamar se siente amenazado, libera esta nube oscura para escabullirse. Gastronómicamente, es un concentrado de sabor único. Está compuesta principalmente de melanina (sí, lo mismo que da color a nuestra piel) y mucosidades, pero su verdadero poder es el glutamato natural. Este es el compuesto responsable del umami, ese quinto sabor sabroso y profundo que hace que no puedas dejar de comer. Al cocinarla, la tinta pierde cualquier sabor “a mar” fuerte y se transforma en un potenciador sublime, dando a la salsa un color dramático y una complejidad que no se logra con ningún otro ingrediente.
Errores que Convierten un Drama en una Tragedia
El Relleno del Desbordamiento: Si rellenas como si no hubiera un mañana, el chipirón se abrirá en la cocción y tu preciado picadillo escapará a la salsa. Quieres un relleno generoso, pero no uno expansionista. El palillo es tu mejor aliado.
La Salsa Grumosa: No disuelvas la tinta directamente en la cazuela caliente. Siempre disuélvela primero en un poco de líquido tibio aparte. Así evitarás esos desagradables grumos negros que se niegan a integrarse.
La Cocción Express: Esto no es un salteado rápido. La cocción a fuego suave y prolongada es la que funde los sabores y ablanda los chipirones hasta la perfección. Si tienes prisa, hazte un sándwich.
El Miedo al Color: Tus dedos, la encimera y quizá tu camiseta favorita pueden sufrir alguna mancha. Es parte del rito. Acepta el caos creativo. La tinta se lava, la gloria de este plato perdura.
Ambiente: La Puesta en Escena Perfecta
Este es un plato para alargar la velada. Imagina un día gris y lluvioso, o una noche fresca de otoño. La luz tenue, unas velas, y un fondo de sonidos suaves: quizá algo de jazz tranquilo o el sonido del mar. No es comida para comer de pie. Es para sentarse, servir en platos hondos blancos (el contraste con la salsa negra es espectacular), mojar buen pan y dejar que la conversación fluya tan lentamente como la cocción. Es perfecto para impresionar en una cena íntima, porque parece que te has roto la espalda en la cocina, cuando en realidad has seguido una lógica maravillosamente simple como la de nuestra receta de chipirones rellenos.
Preguntas Que Te Estás Haciendo (Y Sus Respuestas)
¿Puedo congelar los Chipirones Rellenos en Su Tinta?
¡Sí! Una vez cocinados y enfriados por completo, guárdalos en un recipiente hermético. Aguantan bien 2-3 meses. Para recalentar, descongela en la nevera y calienta a fuego muy suave en la cazuela, añadiendo un chorrito de agua o caldo si la salsa está muy espesa.
¿Y las calorías en los Chipirones Rellenos en Su Tinta?
Es un plato sorprendentemente razonable. Es rico en proteínas magras del marisco, y la salsa, al estar basada en caldo y verduras, no es excesivamente calórica. Una ración normal ronda las 300-400 kcal, dependiendo de la cantidad de aceite usado. Un lujo asequible.
¿Se puede hacer sin tinta?
Técnicamente sí, pero entonces serían “chipirones rellenos en salsa de tomate”. Pierde toda su esencia, su drama y su profundidad de sabor. La tinta no da solo color, da el alma al plato.
¿Qué guarnición le va bien?
Arroz blanco es el compañero clásico e ideal para no perder ni una gota de la salsa negra. Unas patatas cocidas o un puré suave también funcionan como lienzos perfectos para esa obra de arte líquida.
¿Dónde encuentro más inspiración para presentar este plato?
Para ideas de presentación y variaciones tradicionales, un vistazo a búsquedas en Pinterest puede despertar tu creatividad.

El Veredicto Final
Cocinar Chipirones Rellenos en Su Tinta es una aventura. Es ensuciarse las manos, es convertirte en alquimista por una tarde, es llevar a la mesa un trozo del Cantábrico con todo su carácter. No dejes que el color te intimide. Sigue los pasos, confía en el proceso y prepárate para recibir ovaciones. Porque cuando ese primer bocado, tierno, sabroso y bañado en esa salsa aterciopelada y oscura como la medianoche en el mar, llegue a tu paladar, lo entenderás todo. No solo estás comiendo. Estás viviendo una tradición, contando una historia. Y tiene un final delicioso.

Chipirones Rellenos en Su Tinta
Ingredients
Ingredientes
- 12 unidades chipirones (calamares pequeños) limpios con los cuerpos enteros y las aletas reservadas
- 3 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 1 unidad cebolla mediana picada finamente
- 2 dientes ajo picados finamente
- 200 gr tomate triturado natural
- 2 sobres tinta de calamar aproximadamente 8-10 gramos
- 300 ml caldo de pescado caliente
- 1 cucharada harina de trigo común o harina sin gluten para variante
- 1 cucharadita pimentón dulce
- 1 puñado perejil fresco picado
- 1 Sal al gusto
- 1 Pimienta negra molida al gusto