Pizza Casera de Espinacas y Queso de Cabra
El Aroma que Conquistó mi Cocina (y a mi Vecino)
No fue un trueno, sino un olor, lo que me despertó. Un sábado cualquiera, un olor a levadura fresca, a queso derritiéndose y a hierbas, se coló por la ventana de la cocina. No era de mi casa. Era de la panadería de la esquina, pero tenía una promesa, una promesa de crujiente, de burbujas doradas y salsa. Ese día, juré que ese aroma no sería solo un recuerdo de los sábados ajenos. Iba a atraparlo, a domésticarlo. El destino de esa batalla personal se materializó en una creación que ahora es mi carta de presentación: la Pizza de Espinacas y Queso de Cabra. No es solo una pizza. Es una declaración de principios: lo casero, lo burbujeante, lo que te hace cerrar los ojos y decir “sí, exactamente esto”.

No es una Pizza Cualquiera: El Porqué de Esta Explosión de Sabor
Olvídate del diálogo interno de “masa, salsa y queso”. Esta pizza no es una comida rápida; es una experiencia táctil. Es el contraste entre la acidez suave del tomate cherry reventando en el horno y el toque terroso, casi picante, del queso de cabra. Es el sorprendente equilibrio entre la cremosidad de una bechamel con un toque de nuez moscada y la textura sedosa de las espinacas, que no se agacha al calor, sino que se envuelve en ella. No se hace en 10 minutos. No es tirar ingredientes sobre una base. Es un pequeño ritual que transforma ingredientes sencillos en un banquete. Es, en esencia, el plato perfecto para impresionar a una cita, consolar a un amigo, o celebrar un martes cualquiera que se siente como viernes.
Los Creadores de Sabores (o, Tu Nueva Lista de la Compra)
Olvida la lista aburrida. Piensa en esto como el elenco de estrellas para tu ópera de sabores. Asegúrate de tener a los protagonistas listos.
Para la masa (la base de todo lo bueno):
- 350 g de harina de fuerza (esa fuerza extra es clave para la textura)
- 1 sobre (7g) de levadura seca de panadería (o 20g de levadura fresca)
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Agua templada (unos 200 ml, la masa lo pedirá).
Para la Salsa Bechamel (el secreto de la seducción):
- 2 cucharadas de mantequilla
- 2 cucharadas de harina de trigo
- 350 ml de leche entera
- Sal, pimienta negra y un toque de nuez moscada recién rallada (¡no negociable!)
Para la cobertura (el elenco de estrellas):
- Unas buenas puñados de espinacas frescas (o congeladas y bien escurridas)
- 150-200 g de queso de cabra (tipo rulo, cremoso)
- Una buena cantidad de tomates cherry (los amarillos y rojos quedan bellos)
- Aceitunas negras, al gusto
- Aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y un puñado de piñones (opcional, pero ¡tan crujientes!)
La Ciencia del Capricho: El Secreto del Queso de Cabra
¿Por qué el queso de cabra y no otro? Aquí está el truco de magia. La magia del queso de cabra en esta pizza no es un capricho, es una cuestión de química y carácter. Mientras que otros quesos se funden y se esparcen, el queso de cabra con personalidad se mantiene, se deshace en migas cremosas que se caramelizan ligeramente por los bordes. Contiene ácidos grasos de cadena media que le dan un toque ligeramente picante y terroso, un contrapunto perfecto a la suavidad de la bechamel. No se limita a cubrir, dialoga. Cuando el calor del horno lo toca, no se funde en un charco, sino que se tuesta, concentrando su sabor y creando pequeños puntos dorados y ligeramente crujientes. Es el contrapunto perfecto a la frescura de las espinacas. No es solo un ingrediente más; es el solista en esta sinfonía de sabores.
Manos a la Obra: La Magia Paso a Paso
Fase 1: La Base de Todo
En un bol amplio, disuelve la levadura y la cucharadita de azúcar en el agua templada (como un baño de bebé, no quieras escaldar la levadura). Déjala 10 minutos hasta que espume. En un bol grande, echa la harina y la sal. Haz un volcán en el centro y vierte la mezcla de levadura y el aceite de oliva. Amasa. Aquí no hay atajos. Diez minutos de terapia de amasado hasta obtener una masa suave y elástica. Deja que crezca hasta doblar su volumen, en un lugar cálido, tapada con un paño. Mientras, preparas a tus aliados.
Fase 2: La Salsa que lo Une Todo
Derrite la mantequilla en un cazo. Añade la harina y cocina a fuego medio-bajo, removiendo, unos 2 minutos. No dejes que se tueste. Vierte la leche a hilo, batiendo constantemente con unas varillas. Cocina, sin dejar de remover, hasta que espese y burbujee suavemente. Salpimienta y añade la nuez moscada. La nuez moscada no es una opción, es la ley. Reserva.
Fase 3: El Montaje Maestro
Precalienta el horno a 220ºC. Estira la masa sobre papel de horno. No busques la perfección geométrica. Bórrala con la bechamel, dejando un borde. Esparce las espinacas (si usas frescas, salteadas un minuto, si son congeladas, descongeladas y bien escurridas). Desmigaja o desmenuza el queso de cabra por encima, esparce los tomates cherry partidos por la mitad, las aceitunas y, si te atreves, los piñones. Un hilo de oro (aceite de oliva) y al horno, durante 12-15 minutos, hasta ver los bordes dorados y crujientes.
El Arte de No Arruinarlo
No subestimes el calor. Si tu horno no está a tope de temperatura, la masa no se cocerá bien y la pizza quedará gomosa. Usa una piedra para pizza o una bandeja de horno precalentada para un fondo perfecto.
La masa, húmeda. Si tocas la masa y se te queda pegada a los dedos, está demasiado húmeda. La textura debe ser suave y manejable, no pegajosa. Un poco de harina extra en las manos y la superficie ayudan.
El enemigo del crujiente. No cargues la pizza. La bechamel debe ser una capa fina y uniforme, no un lago. Demasiados ingredientes húmedos (como espinacas con agua) harán que la masa no se cueza bien. Escurre y seca muy bien las espinacas antes de usarlas.
El Escenario Perfecto
Esta no es una pizza para el alboroto. Es para una cena de sábado en casa, con un par de amigos íntimos y una buena botella de algo fresco. Pón algo de música de fondo suave -quizá un poco de bossa nova o un clásico de jazz- y prepárate para notar el silencio que se hace cuando todos prueban el primer bocado. El contraste de la bechamel, la acidez del tomate y la fuerza del queso de cabra con la frescura de la espinaca crea una combinación elegante y reconfortante. Es el plato estrella que saca aplausos sin esfuerzo, y la receta que los amigos te rogarán que compartas. Ver más ideas en Pinterest.
P1: ¿Qué hago si no tengo tiempo de hacer masa?
Puedes comprar bases de pizza ya hechas de buena calidad. El alma del plato está en la combinación de sabores, pero una buena base es clave. Si tienes 5 minutos extra, la masa puede reposar en la nevera hasta 48 horas, desarrollando aún más sabor.
P2: ¿Puedo congelar la Pizza Casera de Espinacas y Queso de Cabra?
Sí, pero por partes. Hornea la pizza solo hasta que la masa esté cocida pero no del todo dorada. Congela, y al usarla, hornéala directamente desde el congelador, añadiendo 3-4 minutos al tiempo de horneado.
P3: ¿Es una opción ligera? ¿Cuántas calorías tiene la Pizza Casera de Espinacas y Queso de Cabra?
Es más nutritiva que una pizza procesada. La espinaca aporta fibra, el queso proteínas y calcio. Una porción (1/4 de pizza) ronda las 300-350 Kcal. No es una ensalada, pero es una opción saciante y con ingredientes reales.
P4: ¿Puedo sustituir la bechamel?
La bechamel es la esencia de esta receta, le da cremosidad sin cubrir sabores. No la sustituyas por otra salsa. Si quieres hacerla más ligera, usa leche semidesnatada, pero no te saltes el paso de cocer la harina con la mantequilla, es lo que da cuerpo sin necesidad de nata.

Al final, esa pizza que un día olí, nació en mi cocina. El olor que escapaba de mi horno fue, esta vez, el que llenó la cocina. Esa es la magia de cocinar: no solo se transforman ingredientes, se crean momentos. Coge una pizca de paciencia, estos ingredientes y atrévete. Tu cocina, y tus comensales, te lo agradecerán. Si te ha gustado esta receta, descubre más como esta en nuestra receta completa.

Pizza Casera de Espinacas y Queso de Cabra
Ingredients
Ingredientes
- 1 taza (250 ml) agua tibia a unos 38°C para activar la levadura
- 1 sobre levadura seca activa aproximadamente 7 gramos
- 1 cucharadita azúcar blanca para activar la levadura
- 300 gramos harina de fuerza (tipo 00 o panadera) más un poco para enharinar
- 1 cucharadita sal fina al gusto
- 3 cucharadas aceite de oliva virgen extra para la masa y para engrasar
- 2 cucharadas mantequilla sin sal para la salsa bechamel
- 2 cucharadas harina de trigo común para la salsa bechamel
- 500 ml leche entera tibia
- 1 pizca nuez moscada recién rallada al gusto
- 300 gramos espinacas frescas, lavadas y secadas solo las hojas, sin tallos gruesos
- 1 diente ajo picado finamente
- 150 gramos queso de cabra desmenuzado o en rodajas finas
- 100 gramos tomates cherry cortados por la mitad
- 100 gramos mozzarella fresca rallada gruesa
- al gusto pizcas sal y pimienta negra recién molida
- al gusto al gusto aceite de oliva virgen extra y hojas de albahaca fresca para decorar