Risotto cremoso de gambas y calabacín
El Risotto que Conquista: Gambas y Calabacín en un Abrazo Cremoso
¿Recuerdas la primera vez que algo te sorprendió tanto que dejaste el tenedor a medio camino, con los ojos cerrados, solo para concentrarte en la explosión de sabores en tu boca? Para mí, ese momento llegó con un risotto. No uno cualquiera, sino uno donde la dulzura natural de las gambas y la frescura suave del calabacín se encontraban en una nube de arroz, cremoso y perfectamente al dente. No es solo un plato. Es una experiencia. Es un cuenco de consuelo y elegancia que se siente como un lujo, aunque sus ingredientes sean humildes. Un plato que se prepara en menos de 30 minutos y sabe a restaurante. ¿Suena bien? Vamos a cocinar.

El Arroz es la Estrella (y su secreto está en la paciencia)
Olvida lo que crees que sabes sobre el arroz. Aquí no usamos cualquiera. Para un risotto cremoso y suave, necesitas arroz Arborio o Carnaroli. No son un capricho, son la regla. Estos granos, ricos en almidón, tienen el poder de liberar lentamente su almidón al cocinarse, creando esa salsa sedosa que no necesita nata para espesar. El secreto del éxito no es la prisa, sino la paciencia. Es el “secreto” que todo el mundo busca en el Risotto Cremoso de Gambas y Calabacín. Añade el caldo poco a poco, remueve con cariño, y déjate sorprender por la alquimia entre el fuego, el caldo y el arroz.
Tu Despensa, Tu Restaurante
Lo que necesitas no es una lista imposible, sino un puñado de ingredientes que canten juntos. Aquí está tu lista de los héroes anónimos:
- Arborio o Carnaroli: 300 g (la base, la esencia).
- Gambas: 300 g, peladas y desvenadas. Guarda las cabezas y cáscaras para hacer un caldo intenso.
- Calabacín: 1, cortado en dados pequeños.
- Caldo de Pescado o Verduras: 1.5 litros, caliente, siempre caliente. Puedes preparar una receta fácil de caldo casero.
- Una cebolla: picada fina.
- Vino blanco: 1/2 taza (o caldo de pescado como alternativa).
- Mantequilla y aceite de oliva.
- Parmigiano Reggiano rallado (para el toque final).
La Alquimia Paso a Paso
Así es como la magia ocurre:
- Prepara la Base: En una olla ancha, rehoga la cebolla con aceite y un toque de mantequilla. Cuando esté transparente, añade el arroz. “Tostar” los granos durante un par de minutos hasta que estén traslúcidos en el borde.
- El Toque del Chef: Añade un vasito de un líquido aromático y deja que el arroz lo absorba por completo. Es el momento donde todo el sabor se sienta. Luego, comienza a agregar el caldo caliente de a poco. Un cucharón, remover, esperar a que se absorba. Repite.
- El Baile de la Paciencia: Este es tu momento zen. El líquido va sumando, el arroz suelta su almidón. A la mitad de la cocción (alrededor de 12 minutos), añade los dados de calabacín. Cocinamos unos minutos más.
- El Toque Final: Cuando el arroz esté al dente, retira del fuego. Fuera del fuego, añade las gambas y un buen puñado de queso. La mantecatura (agregando mantequilla en frío) es el truco secreto de muchos chefs.
Los Errores Más Comunes (Y Cómo Evitarlos)
Este no es un guiso. Es una conversación constante.
- El Exceso de Líquido de Golpe: Es el pecado capital. El caldo se añade poco a poco. Quieres que el arroz suelte su almidón, no que se cueza en una sopa. Remueve con frecuencia, pero sin obsesionarte.
- El Tiempo es Oro: Mira, huele, prueba. El punto “al dente” es cuando el grano está tierno por fuera pero con un puntito firme dentro. No te pases, que se convierte en papilla.
- El Misterio de las Gambas: Si las salteas aparte y las añades al final, mantendrán su textura y dulzor. Que no se te vayan de la olla.
La Ciencia de la Cremosidad
¿La clave de un risotto cremoso sin usar nata? El arborio, agitado a fuego bajo, libera lentamente su almidón, creando una textura sedosa que envuelve cada grano. Es una ciencia dulce y paciente. No es un lujo, es química deliciosa. Añadir frío o dejar que el arroz seque el caldo desequilibra todo. Lo mismo si se cocina a una temperatura incorrecta. Es un baile de precisión, no una carrera.

El Ambiente Perfecto para Servirlo
¿El escenario ideal? Un día fresco de domingo. Lluvia leve contra la ventana. Un poco de jazz suave de fondo, algo clásico pero alegre. Enciende una vela, sí, aunque sea mediodía. Sirve el risotto humeante en cuencos hondos, con un poco más de queso rallado por encima y una pizca de pimienta negra recién molida. Acompaña con una ensalada de hojas verdes amargas. El contraste es perfecto.
Preguntas Que Todos Se Hacen
¿Puedo congelar un risotto de gambas y calabacín?
Puedes, pero el arroz al recalentar suelta más almidón y puede quedar pastoso. Lo ideal es consumirlo fresco. Si lo haces, añade un toque de caldo al recalentar.
¿Cuántas calorías tiene un plato de Risotto cremoso de gambas y calabacín?
Depende de las porciones, pero un plato principal suele tener entre 400-500 Kcal, dependiendo de la cantidad de queso y mantequilla utilizada.
¿Cómo hacer que quede más cremoso?
El secreto es la “mantecatura” final. Fuera del fuego, añade mantequilla fría y remueve vigorosamente. El almidón y la grasa forman una salsa aterciopelada.
¿Qué vino blanco le va bien?
Una regla no escrita: el vino en la botella puede ir también en la comida. Un blanco afrutado o uno seco que tostes a la copa funciona.
¿Se puede congelar?
No es lo ideal. El arroz puede volverse harinoso. Lo mejor es comerlo recién hecho.
Al final, no es solo una receta. Es el plato para ese día que necesitas un mimo. O para impresionar. O para simplemente regalarte un bocado de puro placer. Ahora, ve y revuelve un poco de magia en tu cocina.

Risotto cremoso de gambas y calabacín
Ingredients
Ingredientes
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 1 unidad cebolla blanca, picada fina
- 2 dientes ajo, picados
- 300 g arroz para risotto (arborio o carnaroli)
- 1.2 litros caldo de verduras caliente
- 1 unidad mediana calabacín, cortado en cubos pequeños
- 300 g gambas peladas y desvenadas
- 80 g queso parmesano rallado
- 30 g mantequilla sin sal
- 1 pizca azafrán (opcional)
- 1 al gusto sal
- 1 al gusto pimienta negra recién molida