Fettuccine con Pollo y Espinacas en Salsa Cremosa de Queso
El Día que el Queso y la Pasta se Encontraron y Decidieron Adoptar a un Pollo
Existe un momento, justo en ese instante en que el vapor perfumado a ajo y hierbas te da de lleno en la cara al destapar la olla, en el que todo está bien en el mundo. Mi historia con este plato empieza, como tantas otras buenas historias, en una noche de frío, una nevera con ingredientes diversos y un antojo imperativo de algo que fuera a la vez suave, reconfortante y reconfortantemente sustancioso. El resultado, un torbellino de suave pasta, pollo jugoso y una salsa que es un abrazo de textura sedosa, es lo que hoy nos convoca.
Esta no es solo otra “receta de pasta con pollo”. Es un pasaporte a 20 minutos de felicidad garantizada en la cocina, una sinfonía en tres movimientos donde el queso cremoso es la primera viola, las espinacas un contrapunto fresco y el pollo, el redoble de tambor que lo ancla todo. Es el plato que sacas del horno -o en este caso, de la estufa- que hace que todos en la mesa hagan una pausa y sonrían. La promesa de esa experiencia es de lo que se trata.

Lo que Vas a Necesitar para la Magia
No se trata de una lista de súper. Es tu acta de independencia culinaria. Para este ritual cremoso para 4 personas, necesitarás:
El Botín para Esta Aventura Culinaria:
- Los Proteicos: 400-500g de pechuga de pollo, cortada en tiras o cubos generosos. Tamaño bocado, tamaño felicidad.
- La Escalera de Tiamina: 400g de fettuccine secos, o esa pasta que tengas en casa y que se doblegue bajo la salsa.
- El Vestido de Salsa: 2 cucharadas de mantequilla (o aceite de oliva), 3 dientes de ajo (nunca serán suficientes, pero con tres empezamos), 250 ml de nata para cocinar, 200 ml de caldo de pollo (el de verdad, de a de veras), y un pellizco generoso de nuez moscada recién rallada. El secreto.
- El Trono Lácteo: 150g de queso parmesano rallado fresco (¡nada de polvo verde, por amor a todas las cosas buenas!).
- La Nota Verde: Un puñado robusto de hojas de espinaca fresca (unas 150g). Se verá como mucho. No lo es. Se derretirá a una fracción de su volumen, pero el sabor y el color son oro.
El Baile de la Salsa: Tu Guía Paso a Paso
Aquí es donde la pasta se separa del trigo. Sigue la música.
- El Ritual de Preparación: Sazona el pollo con sal y pimienta. En una sartén ancha y amable, sella el pollo a fuego fuerte hasta que esté dorado y casi cocido. Sácalo y resérvalo. No lo cocines del todo dentro, que luego sigue su viaje en la salsa.
- El Sofrito de la Salsa: En el mismo sartén, con el calor apagado pero el calor residual activo, derrite la mantequilla (o el aceite). Añade el ajo picado y cocina por 1 minuto, solo hasta que perfume toda la cocina. ¡Cuidado! El ajo quemado es un pecado sin redención.
- La Alquimia de la Cremosidad: Vierte la nata y el caldo. Sube el fuego a medio y deja que hierva suavemente unos 5 minutos para que espese ligeramente. Sazona. Agrega la pizca de nuez moscada.
- El Gran Encuentro: Baja el fuego y agrega el queso parmesano rallado, revolviendo hasta que se integre en una salsa sedosa y sin grumos. Salpimenta al gusto.
- La Reunión de la Manada: Mientras tanto, en una olla aparte, hierve agua con sal generosa para los fettuccine. Cócelos 1-2 minutos menos de lo que indica el paquete para el punto “al dente” perfecto. Guarda una taza del agua de la pasta.
- La Fusión Final: Devuelve el pollo a la sartén con la salsa. Agrega las espinacas y la pasta cocida escurrida. Añade un cucharón del agua de la pasta y mezcla bien a fuego bajo. El almidón del agua de la cocción es el pegamento mágico que unirá la salsa a la pasta de forma sublime. Mezcla con ternura y vigor, hasta que todo esté caliente y las espinacas se hayan reducido.
- El Toque Final: Sirve de inmediato, con una nevada final de parmesano y un hilo de aceite de oliva virgen extra.
El Secreto de la Salsa Sedosa (y Cómo No Arruinarlo)
Aquí está el gran truco, el “eureka” que cambia todo. La salsa no se cortará y se volverá aceitosa si respetas su temperatura. Al agregar los productos lácteos (nata y queso), el calor debe ser suave a medio-bajo. Si hierves la salsa después de añadir la nata, se dividirá. Es una salsa, no un cebo de carreras. Además, el queso parmesano se debe agregar con el fuego apagado o casi, removiendo hasta que se funda. No es el momento para el microondas, querido cocinero. La paciencia es la especia secreta.
Cómo Convertir un Milagro en Desastre (El Top 3 de Errores)
- El Ajo Quemado: El ajo se dora en segundos. Si se quema, amarga toda la salsa. Activa la alarma de fuego y bájalo del fuego.
- El “Sofocamiento” del Pollo: No amontones la sartén. Si cocinas todo el pollo de golpe en una sartén pequeña, se “estofarán” y no se dorarán. Cocina por lotes si es necesario. Queremos dorado, no sudado.
- El Exceso de Cariño con el Fuego: Una vez que la salsa está en la sartén, no la abandones. Remueve, prueba, ajusta la sal. Una salsa quemada en el fondo no tiene vuelta atrás.
¿Para qué día guardas este plato?
Imagina una lluvia constante contra la ventana. O una tarde de películas en el sofá. O la necesidad imperiosa de impresionar a una visita con un despliegue de sabor que parece de restaurante, pero que se prepara en menos tiempo del que tardan los créditos de una serie. Esta receta es tu aliada. Se sirve con la mejor banda sonora de jazz suave y una luz tenue. Olvídate del vino, sírvete más bien un vino blanco afrutado o un agua con gas con un toque de lima.
Preguntas Que Seguro Te Haces
¿Puedo congelar las sobras de Fettuccine con Pollo y Espinacas?
¡Claro! Espera a que se enfríe, guarda en un recipiente hermético y congela hasta 2 meses. Al descongelar, añade un chorrito de nata o leche al recalentar en una sartén para devolverle la sedosidad.
¿Es una bomba calórica la Fettuccine con Pollo y Espinacas?
La vida es para disfrutarla, no para contar calorías a la hora de un buen placer. Dicho esto, puedes usar nata ligera o crema de avena para cocinar, reducir un poco el queso o aumentar la proporción de pollo y espinacas. Cada bocado seguirá siendo una delicia.
¿Puedo sustituir la nata? Sí, puedes usar una mezcla de leche y una cucharadita de maicena disuelta (para espesar) o crema de coco ligera para un toque diferente.
¿Se puede hacer vegetariano? ¡Claro! Omite el pollo y añade champiñones salteados, pimientos asados o cubos de berenjena a la salsa. El queso y la nata hacen el resto.
El Veredicto de la Espátula
Este plato no pide permiso, toma el control de tu mesa y el título de “comodín de cenas infalibles”. Es el abrazo culinario que necesitas un martes cualquiera que quiere sentirse como viernes. La próxima vez que el antojo llame a tu puerta, ya sabes cómo atenderlo.


Fettuccine con Pollo y Espinacas en Salsa Cremosa de Queso
Ingredients
Ingredientes
- 400 g fettuccine secos o cualquier pasta larga de tu elección
- 500 g pechugas de pollo sin piel y sin hueso, cortadas en tiras
- 200 g espinacas frescas bien lavadas y escurridas
- 1 unidad cebolla blanca picada finamente
- 2 dientes ajo picado finamente
- 150 g queso crema (tipo Philadelphia) a temperatura ambiente
- 100 ml leche entera puede ser desnatada si se prefiere
- 50 g queso parmesano recién rallado más un extra para decorar al servir
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra más un extra para saltear
- 1/2 cucharadita nuez moscada molida recién rallada para mejor sabor
- 1 cucharadita pimienta negra molida al gusto
- 1 pizca sal al gusto