Lasaña de Pollo y Espinacas con Salsa Bechamel
Hay un momento mágico, una fracción de segundo exacta, cuando el aroma a cebolla dorada, a pechuga de pollo sellándose y a especias cálidas se fusionan con el olor a nuez moscada recién rallada y leche caliente. Es el instante en el que tu cocina deja de ser una cocina y se convierte en el taller de un alquimista. Ese es el instante preciso en el que una lasaña deja de ser una idea y se convierte en un deseo. Una lasaña no es solo una receta; es una experiencia que comienza en los sentidos y termina, horas después, en una profunda sensación de bienestar. Y si hablamos de confort y sabor, la combinación de pollo, espinacas y esa salsa bechamel aterciopelada es la protagonista absoluta de la obra.

¿Qué tiene esta lasaña que lo cambia todo? No es solo un plato de pasta, es una construcción de capas de sabor. Primero, la capa de pollo jugoso y especiado. Luego, el frescor y la textura terrosa de las espinacas. Y en el medio de todo, el abrazo cremoso de una bechamel perfumada con nuez moscada. No es una receta, es un abrazo comestible.
La Magia Ocurre en la Sarten (y en Tu Tiempo)
La grandeza de esta Lasaña de Pollo y Espinacas con Salsa Bechamel no está solo en los ingredientes, sino en el acto de crearla. Es una danza lenta. Primero, el pollo se marca a fuego vivo para sellar sus jugos. Luego, las cebollas y ajos perfuman el aceite, mientras las espinacas frescas se marchitan y concentran su sabor. Pero el verdadero secreto, la piedra angular de esta receta, es la bechamel. No es solo una salsa; es un vehículo para la nuez moscada, que se alía con la pimienta negra para crear una calidez que reconforta desde dentro.
Lo Que Tu Despensa Pide a Gritos
Esto no es solo una lista de la compra. Son los cimientos del sabor. No hablamos de ingredientes, hablamos de los creadores de sabor.
Para el Alma de la Obra (el Relleno):
- 2 pechugas de pollo (unos 500g), limpias y cortadas en cubos pequeños.
- Un paquete generoso (unos 250g) de espinacas frescas y lustrosas. Las lavamos bien y las escurrimos. Confía en nosotros, las frescas marcan la diferencia.
- 1 cebolla grande, 2 dientes de ajo. La base de todo.
- 200 ml de caldo de pollo (o caldo de verduras, si prefieres).
- Aceite de oliva, sal, pimienta negra, y un toque de pimentón dulce.
Para el Abrazo Cremoso (la bechamel gloriosa):
- 70 g de mantequilla.
- 70 g de harina de trigo.
- 800 ml de leche entera (la grasa es sabor y textura, no le temas).
- 1 pizca generosa de nuez moscada recién rallada. Sí, rallada en el momento, la diferencia es abismal.
- Sal y pimienta blanca.
Y, por supuesto, las placas de lasaña (que no necesitan precocción), y mucho queso. Mucho. Mezclamos un buen mozzarella rallado con queso parmesano recién rallado. La cantidad es a discreción de tu apetito por el queso fundido.
El Ritual: Tu Cocina Como Laboratorio de Sabor
No se trata de seguir pasos, sino de crear capas de sabor. Sigue el ritual.
1. El Corazón del Asunto: El Salteado
Calienta un buen chorro de aceite en una sartén grande. Sella los cubos de pollo a fuego fuerte para que sellen sus jugos. Retira y reserva. En ese mismo jugo dorado, rehoga la cebolla y el ajo picado hasta que estén transparentes. Es el “sofrito”, la base de media cocina mediterránea. Añade las espinacas, que se reducirán a una fracción de su tamaño con un suspiro. Regresa el pollo a la sartén, añade el pimentón y el caldo, y deja que hierva suavemente hasta que el pollo esté tierno y el caldo se haya reducido a una salsa ligera. Sazona. Este es el corazón de tu lasaña.
2. El Toque Majestuoso: La Bechamel Infalible
Derrite la mantequilla en una olla a fuego bajo. Agrega la harina y cocina, removiendo, unos 2 minutos. Cocina la harina, pero no la dejes tostar. Poco a poco, añade la leche caliente, batiendo constantemente con un batidor de varillas. Sube un poco el fuego y no pares de remover. Verás cómo pasa de ser un líquido a una salsa cremosa y espesa. Cuando llegue a ebullición y espese, añade la nuez moscada, sal y pimienta. Este es el pegamento sedoso que unirá todo.
3. El Ritual del Montaje (y el Truco del Queso)
Precalienta el horno a 180°C. Engrasa una fuente de horno. Ahora, el orden es sagrado:
- Un cucharón de bechamel en el fondo (para que la pasta no se pegue).
- Coloca una capa de placas de lasaña.
- Extiende la mitad del relleno de pollo y espinacas.
- Cubre con bechamel y un puñado de queso.
- Coloca otra capa de placas de lasaña y repite: relleno, bechamel, queso.
- La última capa deberá ser: placa de pasta, la última capa de bechamel y una generosa capa del queso sobrante.
Hornea durante 25-30 minutos, hasta que la superficie esté dorada, burbujeante e irresistible. ¡Déjala reposar 10 minutos antes del asalto final!
El Secreto No Escrito de una Salsa Bechamel Perfecta
No es magia, es ciencia (sabrosa). El secreto de una bechamel que no se corta y queda sedosa está en la temperatura y la constancia. La mantequilla y la harina (el roux) deben cocinarse lo justo para perder el sabor a crudo, pero no tostarse. Y la leche, ¡siempre caliente! Añadir la leche fría a la mezcla caliente es una receta segura para la formación de grumos y la desesperación. Caliéntala suavemente. Y el toque final, la nuez moscada: no es un simple condimento, su aceite esencial se activa con el calor y libera un aroma a madera dulce que es el alma de la salsa.
Los Tres Errores del Perplejo Cocinero
La lasaña es un plato perdonavidas, pero algunos tropiezos pueden empañar la gloria:
- La Bechamel Agorafóbica: Si es tan espesa que parece puré de papas, la leche estaba demasiado fría o la cocción fue muy agresiva. Siempre leche caliente y fuego medio-bajo.
- El Lago de Láminas Flotantes: Si tu lasaña se convierte en una piscina de agua, no escondas las espinacas. Exprime bien las espinacas cocidas y el pollo antes de mezclarlas. El exceso de líquido es el enemigo de las capas firmes.
- La Ansiedad del Horno: No puedes cortar una lasaña recién salida del horno. Las reglas de la física y la termodinámica no lo permiten. Esperar 10-15 minutos después de hornear es la clave para que las capas se asienten y no se desparrame tu obra maestra al primer corte.
Escenario y Banda Sonora
Esta lasaña no es para un martes cualquiera. Es para el domingo de invierno en que el cielo es una manta gris. O para la cena con esos amigos que parecen familia. Enciende el horno, prepara un bol grande y deja que el aroma a ajo, pollo y especias inunde la casa. De fondo, algo de jazz suave. El acto de cocinarlo es ya la mitad del placer.

Preguntas Frecuentes
¿Se puede congelar la Lasaña de Pollo y Espinacas con Salsa Bechamel?
¡Absolutamente! Es una candidata perfecta para congelar. Lo mejor es congelarla antes de hornear. Ensámblala en un molde de aluminio desechable, cúbrela bien con papel film y aluminio. Congela. Cuando la necesites, hornéala directamente desde el congelador, añadiendo 20-30 minutos extra de tiempo de cocción. También puedes congelar las sobras de la Lasaña de Pollo y Espinacas por raciones individuales, ¡ideales para un almuerzo rápido!
¿Se puede hacer sin espinacas?
Claro. Las acelgas o las acelgas suizas (chard) son sustitutos estupendos. La clave es siempre escurrir muy bien las hojas después de cocinarlas.
¿Cuántas calorías tiene una ración?
Es una comida completa y nutritiva. Una ración generosa ronda las 450-550 kcal, dependiendo de la cantidad de queso y bechamel. Pero, sinceramente, ¿quién está contando cuando cada bocado es un suspiro?
¿Puedo preparar una lasaña de pollo y espinacas con antelación?
¡Es la mejor idea! Es más, sabe incluso mejor al día siguiente. Solo tienes que cubrirla bien y refrigerarla. Incluso puedes dejarla armada en la nevera, sin hornear, hasta 12 horas antes. La paciencia es una virtud que la lasaña recompensa con creces.

Lasaña de Pollo y Espinacas con Salsa Bechamel
Ingredients
Ingredientes
- 12 unidades láminas de pasta para lasaña precocida (sin cocción previa) Aproximado para un molde de 20x30 cm.
- 500 gramos pechuga de pollo Cortada en cubos pequeños.
- 400 gramos espinacas frescas Lavadas, escurridas y picadas.
- 1 unidad cebolla Picada finamente.
- 2 dientes ajo Picados finamente.
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 100 gramos queso parmesano Rallado. Reservar 4 cucharadas para el final.
- 200 gramos mozzarella rallada Para gratinar.
- 50 gramos mantequilla sin sal Para la bechamel.
- 50 gramos harina de trigo todo uso Para la bechamel.
- 750 ml leche entera A temperatura ambiente o tibia.
- 1 cucharadita nuez moscada Recién rallada, al gusto.
- 1 cucharadita sal Al gusto, para sazonar el pollo y la bechamel.
- 0.5 cucharadita pimienta negra Recién molida.
- 1 cucharadita pimentón dulce Opcional, para el pollo.