Fettuccine Alfredo con Pollo y Espárragos
Hay un momento en el mundo de la pasta que te hace detenerte. No es el primer tenedor, sino ese momento de silencio, cuando el tenedor se levanta hacia tu boca, y el aroma de la crema, el parmesano y un toque de ajo se encuentra a solo centímetros de tu nariz. Es la fragancia de un abrazo reconfortante, de un atajo a la felicidad en un día complicado.

El Fettuccine Alfredo no es solo un plato, es una terapia. Mi versión, con tiras tiernas de pechuga de pollo y los toques verdes y crujientes de espárragos, nació de la necesidad de sentirme nutrida sin pasar horas en la cocina. Es un plato que sabe a mimo, a sofá, a domingo por la noche.
Por qué esta Salsa Alfredo te hará olvidar la versión del restaurante
Olvida los frascos del supermercado y la pesada sensación en el estómago. Nuestra salsa se basa en un secreto: la reducción. Empezamos con mantequilla, ajo y la fragancia de las especias. Luego, la nata se une a la fiesta, y después de un hervor suave, el queso parmesano recién rallado se incorpora hasta crear una seda cremosa que se adhiere a cada tira de pasta. El truco está en la paciencia y el fuego bajo. No es ciencia aeroespacial, pero sí ciencia deliciosa. Esta receta, una versión mejorada del clásico, integra sabores que se complementan a la perfección: la suavidad de la salsa, la textura firme del pollo asado y el toque fresco de los espárragos. Un encuentro perfecto en un plato que eleva lo clásico a lo extraordinario. Para explorar más sobre los orígenes y variaciones de esta salsa, puedes inspirarte en nuestra colección de recetas de pasta reconfortantes.
Los artífices del sabor: tu lista de aliados
Antes de lanzarte, reúne a tu ejército de sabor. Es más simple de lo que crees, con ingredientes accesibles y, sobre todo, permitidos. Necesitarás: 400g de fettuccine, 2 pechugas de pollo, un atado de espárragos, ajo, nata líquida para cocinar, mantequilla, queso parmesano recién rallado, y aceite de oliva. Es el elenco perfecto para una obra maestra.
La Magia: Paso a Paso para una Salsa Infallible
Empecemos por el pollo: corta las pechugas en tiras o cubos, sazona y saltea hasta que queden doradas y jugosas. Mientras, en la misma sartén, dejando los jugos del pollo como base, creamos la base de la salsa. Derretimos mantequilla y sofreímos un toque de ajo picado hasta que perfume. Nada quema, nada se quema. La nata llega entonces, deslizándose y espesándose a fuego suave. Luego, el rey de la función: el queso parmesano, que se deshará creando una salsa sedosa.
Los espárragos, previamente escaldados en agua hirviendo por unos minutos, se suman al festín en el último momento, junto con el pollo. Todo se une a la pasta, que hemos cocinado al dente para que termine de cocinarse ligeramente en la propia salsa. Unas vueltas, un fuego suave, y la salsa comienza a adherirse a la pasta, no como una capa, sino como una segunda piel. Este es el secreto: la salsa no debe ser un lago en el fondo del plato, debe vestir cada hebra de pasta.
El Talismán Olvidado: El Poder del Almidón
La ciencia de una salsa que abraza la pasta y no se desliza de vuelta al plato tiene un nombre: almidón. Cuando hierves la pasta, el agua se llena de esas diminutas partículas de almidón que sueltan los fideos. Guarda un vaso del agua de cocción. Es un líquido mágico. Al añadir un cazo a tu salsa, creas un emulgente natural. El almidón actúa como puente, uniendo la grasa (la nata, la mantequilla) y el agua. El resultado es una salsa más cremosa, con cuerpo y textura, que se pega a la pasta como si la hubiesen hecho para estar juntas.
Este pequeño truco, a menudo olvidado en casa, es lo que separa una salsa buena de una salsa que provoca un “mmm” audible. La próxima vez, antes de colar la pasta, coge un vaso de esa agua turbia. Es la llave secreta. No es magia; es ciencia cremosa y deliciosa.
Los 3 Pecados Capitales del Alfredo (y Cómo Evitarlos)
Este plato es tan sensible como el ego de un crítico gastronómico. Tres errores comunes, y cómo esquivarlos:
1. La Cocinacoliflor
Llenar la olla de pasta es como invitar a demasiada gente a un fiesta en un ascensor. Cocina tu pasta en abundante agua con sal. Si los fideos se apiñan y se enfrían, se cocinan de forma desigual y se pegan. Espacio para hervir, espacio para brillar.
2. El Drenaje Fantasma
Escurrir la pasta y dejarla escurriendo en el colador es un error de novato. Esa salsa necesita un toque de humedad. Una sopa perfecta para empezar, pero no se trata de nadar en la salsa, sino de bañarse en ella. Escurre la pasta al dente y mézclala inmediatamente con la salsa. El calor residual la terminará de cocinar.
3. La Salsa de Bloque de Mármol
El calor excesivo es el enemigo. Si hierves la nata o agregas el queso a fuego muy fuerte, la grasa se separará y obtendrás una salsa aceitosa, granulada y con un brillo nada apetitoso. Paciencia. Fuego bajo y remueve constantemente. La salsa espesa por sí sola.
Ambiente y Acompañamiento: El Último Acto
¿Cuándo preparar esto? Imagina un martes cualquiera que quieras convertir en especial. O un sábado en casa donde el plan más emocionante es una buena serie. La música para acompañar es tan importante como el queso: olvida la ópera, pon algo de bossa nova o un jazz suave de fondo. Es un plato que no necesita etiqueta. Sirve en platos hondos, con el pollo y los espárragos a la vista, y un poco más de pimienta negra recién molida.
¿Qué beber? Un agua de limón con gas bien fría es perfecta. O si buscas algo distinto, un mosto sin fermentar o un jugo de uva fresco, con su toque afrutado, puede resaltar la riqueza de la salsa.
Preguntas Frecuentes (porque lo sabemos)
¿Cómo congelar Fettuccine Alfredo con Pollo y Espárragos? El congelador es tu aliado, pero con cuidado. Guárdalo en un recipiente hermético. Para comerlo, descongela en la nevera la noche anterior y calienta a fuego bajo en una sartén, añadiendo un poco de nata para reconstituir la salsa.
¿Cuántas calorías tiene un plato de Fettuccine Alfredo con Pollo y Espárragos? Este es un plato reconfortante, y la riqueza de la salsa y el queso aportan un aporte energético significativo, pero varía según la cantidad de queso y nata. Cada ración tiene aproximadamente entre 600-800 calorías, dependiendo del tamaño de la porción y la cantidad de nata utilizada.
¿Puedo usar pechuga de pollo cocida o filetes de pechuga de pavo? ¡Absolutamente! El pavo y el pollo cocido son sustitutos perfectos. Solo asegúrate de que no estén previamente adobados para no alterar el sabor final.
¿Se puede hacer sin gluten? Sin duda. Usa fettuccine sin gluten (de maíz, arroz o una mezcla) y comprueba que tu queso parmesano no contenga almidón de trigo como antiaglomerante. ¡Listo!
Recuerda que la mejor forma de explorar nuevas combinaciones es experimentar. Para más recetas que derritan el corazón y conquisten el paladar, comparte y explora. Un mundo de recetas te espera en Pinterest, donde podrás encontrar más ideas.


Fettuccine Alfredo con Pollo y Espárragos
Ingredients
Ingredientes
- 400 g fettuccine secos Otra pasta larga como tagliatelle también funciona.
- 2 unidades pechugas de pollo sin piel y sin hueso (aprox. 500g) Cortar en tiras finas.
- 1 manojo espárragos verdes frescos Partes leñosas de los extremos recortadas, cortados en trozos de 2-3 cm.
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra Dividido para usar en diferentes pasos.
- 3 dientes ajo Picados finamente.
- 1 taza (240 ml) nata para cocinar o crema de leche espesa (mínimo 18% MG) Puede usarse una versión ligera.
- 1 taza (100g) queso Parmesano rallado, más extra para servir Recién rallado es mejor que el envasado.
- 1/2 cucharadita nuez moscada recién rallada Opcional, pero realza el sabor.
- Al gusto sal Usar sal gruesa para el agua de la pasta y para sazonar.
- Al gusto pimienta negra recién molida
- 2 cucharadas mantequilla sin sal, fría, en cubos Para enriquecer la salsa.
- 1/4 taza hojas de perejil fresco, picado fino Para decorar al servir.