Un postre cremoso y sofisticado que combina la suavidad del chocolate blanco con la frescura y acidez de los frutos rojos. Perfecto para una cena especial, es fácil de preparar y no requiere horneado.
Almacenamiento: Guarda las copas cubiertas con film en el refrigerador por hasta 2 días. Los frutos rojos frescos se deben añadir justo antes de servir para evitar que suelten agua y empapen la mousse. Truco: Si el chocolate blanco es demasiado dulce, puedes reducir la nata a 250 ml para una mousse más intensa. Variación: Para una versión sin lactosa, sustituye la nata por nata vegetal de coco (la parte sólida de la leche de coco enlatada, bien fría) y monta igualmente. Asegúrate de que el chocolate blanco sea apto para veganos si sigues esta variación.