Un postre ligero y elegante donde la cremosidad dulce del chocolate blanco se combina con la acidez vibrante de los frutos rojos. Perfecto para terminar una comida especial o como un capricho refrescante.
Almacenamiento: La mousse se conserva perfectamente en el refrigerador, cubierta con film transparente, hasta por 3 días. No es apta para congelar, ya que la textura se altera. Truco: Asegúrate de que el chocolate esté a temperatura ambiente al mezclarlo con la nata, si está caliente puede cortarla. Para una versión más rápida, puedes omitir las claras y montar solo 400 ml de nata con el chocolate, aunque será un poco menos aireada. Sustituciones: Puedes usar yogur griego natural colado en lugar de una pequeña parte de la nata para un toque más ácido y ligero.